lunes, 19 de abril de 2021

El Periodismo de alto riesgo

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Ser periodista en México es un peligro que ha sido ignorado por el gobierno a través de los años. Las libertades de expresión y de prensa son terriblemente violentadas por un gobierno que poco protege a las personas que ejercen esta profesión.

Foto: Ronaldo Schmidt para AFP (Associate French Press), Getty Images

Por: Cynthia Marcela Peña Gámez (BGB) | 14 de octubre del 2020

El periodismo es una profesión que se encarga de recolectar, interpretar y difundir información a través de los medios con el fin de mantener informada a la población, sobre los hechos actuales y temas de interés público. Desgraciadamente, en México, ser periodista puede llegar a ser considerado una amenaza pues el apoyo del gobierno es muy deficiente y a la sociedad parece importarle poco los riesgos y situaciones por los que pasan los que ejercen esta profesión. Es alarmante saber que desde el año 2000 hasta la actualidad, se han asesinado alrededor de 133 periodistas, siendo este dato superado por países en guerra como Afganistán y Siria.

Tanto la UNESCO como la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos promueven la libertad de expresión y la libertad de prensa. En el artículo 6 y 7 de la Constitución, se proclama que la manifestación de ideas no debe ser objeto de inquisición judicial o administrativa (a menos que ataque a la moral o los derechos de un tercero) y que el derecho a la información debe ser garantizado por el Estado. Además, establece que ninguna ley o autoridad puede establecer la previa censura ni coartar la libertad de imprenta. Si todos estos derechos están siendo respaldados por instrumentos de alto valor, ¿por qué el gobierno sigue sin brindarles apoyo y seguridad a los periodistas? ¿qué es lo que están haciendo los gobiernos para limitar la libertad de prensa y expresión?

Uno de los factores que hace que el periodismo sea una profesión riesgosa en México, es que los gobiernos federales, sobre todo la administración de Andrés Manuel López Obrador no han mostrado el apoyo suficiente para protegerlos. Al parecer, la libertad de expresión ha incomodado en el gobierno de AMLO pues alrededor de 17 periodistas han sido asesinados en lo que va del sexenio. En tan solo este año, 4 periodistas más se sumaron a la lista. Además, en estos días se dio a conocer que la Cámara de Diputados desaparecerá 109 fideicomisos, siendo uno de ellos el Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. 

Aunado a esto, el presidente ha dado a conocer su disgusto por la prensa ya que menciona que “México no tiene un periodismo profesional, independiente ni ético” pues según él, ninguno de los medios ha analizado con buena fe el cambio que se generó con la 4T debido a que han “optado por la mentira”. ¿Será esta la verdadera causa de su disgusto con la prensa o simplemente no está abierto a recibir críticas sobre los retrocesos que han habido en materia de derechos humanos desde que comenzó su gobierno? Sea cual sea la razón, el presidente opta por mantener una postura que protege poco (o nada) a los medios y a los periodistas. 

Analizando este tema con perspectiva de género, la situación pinta muy grave. Ser mujer y periodista en México es una doble amenaza, por motivos de género es una doble vulnerabilidad. De acuerdo con Lucía Lagunes (2011), directora de Comunicación e Información de la Mujer (Cimac), la doble amenaza se da por dos cosas, una de ellas siendo la familia. Lagunes menciona que el hombre periodista suele ser amenazado directamente, mientras a la mujer casi siempre la amenazan con dañar a su familia. El segundo aspecto se da por la violencia sexual y la difamación de la integridad. 

Es muy lamentable saber que ni en el espacio de trabajo, las mujeres periodistas puedan sentirse seguras. Un caso muy conocido sobre mujeres periodistas violentadas es el de Lydia Cacho. En diciembre del 2005, la periodista fue secuestrada y torturada física, psicológica y sexualmente por policías durante más de veinte horas por haber escrito su libro Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil. En este libro, Lydia realiza una investigación sobre una red criminal en México liderada por el empresario Jean Succar Kuri. Dicha red se dedicaba a la explotación sexual de niñas de entre 4 y 13 años y fue protegida por las presidencias de Vicente Fox y Felipe Calderón. 

La tortura, el silencio y la violencia ejercida en contra de Lydia Cacho fueron apoyados por funcionarios como el ex-gobernador de Puebla Mario Marín Torres (PRI), miembros del senado, gobernadores de Quintana Roo, Chiapas y Veracruz, empresarios, policias, entre otros. Desde ese entonces, Lydia ha vivido en amenazas pues el año pasado, dos sicarios entraron a su hogar, mataron a sus perras y robaron material periodístico. El caso de Lydia ha estado presente en distintos tribunales a lo largo de los años. Desgraciadamente, su caso es sólo uno de muchos pues al gobierno le molesta que se dé a conocer información sobre los crímenes de trata de niñas, niños y mujeres.

Se puede decir con certeza que el periodismo es una profesión de alto riesgo. Lamentablemente, México es un país en el que ser periodista representa una gran vulnerabilidad pues al gobierno le molesta e incómoda que se den a conocer las fallas de sus sexenios o los delitos en los que han sido cómplices. ¿Cómo se pueden hacer cambios en un país si a primera instancia el gobierno no permite que se den a conocer las injusticias y los aspectos que se deben mejorar? Las libertades de expresión y de prensa son factores claves para el progreso de un país. 

Si la 4T promete un cambio profundo para México ¿por qué se violenta la expresión de las personas siendo esta uno de los derechos humanos primordiales? Los periodistas son una parte fundamental de la democracia y su trabajo debería ser valorado y protegido pues realizan la tarea de informar a la sociedad, cuestionar al gobierno y de realizar críticas para que el país avance en cuestiones sociales y políticas. No cabe duda que queda mucho por hacer en términos de corrupción y de libertades y protección para los periodistas mexicanos.

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