lunes, 19 de abril de 2021

El presidente me confunde

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

¿Cuál es la situación actual de la administración de AMLO?, entre la contingencia sanitaria por la pandemia, el aumento de la inseguridad y la eminente crisis económica.

Juan Jesús Islas Villarreal | 7 de septiembre de 2020

Todos recordamos aquel primero de julio de hace dos años, una elección presidencial histórica. El candidato y líder opositor por excelencia que durante más de una década representó todo lo contrario al régimen gobernante, a los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN y a la corrupción. Arrasó con la victoria más amplia desde la época del partido único y se convirtió en el presidente más votado en la historia del país. Lo logró con más de 30 millones de votos, cantidad casi igual a aquellos dirigidos a Vicente Fox y Felipe Calderón, combinados. No solo eso, su partido y coalición electoral obtuvieron el control de ambas cámaras del Congreso Federal. Esto, sin siquiera tomar en cuenta las victorias que la coalición Juntos Haremos Historia obtuvo a nivel local, era un mandato indiscutible, imponente. La izquierda, tras décadas de encontrarse en la esquina de la política nacional, finalmente llegó al poder.

El día de hoy nos encontramos en la víspera del segundo informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y estoy confundido y ni siquiera sé por dónde empezar. Como muchos, esperaba un cambio, y no quiero que se me malinterprete, en muchos aspectos la escena política ha cambiado, pero no me parece que haya cambiado para mejor.

Vamos por partes. Dejemos de lado la parte retórica—las mañaneras—, no porque carezcan de impacto real en la construcción de la vida política nacional o porque no impacten cuestiones de política pública, al contrario, los invito a concentrarnos por un momento en esto último. Creo que no es atrevido decir que nadie esperaba la actual crisis económica y de salud pública, al menos no de tal magnitud, y tampoco nadie culpa directamente a la 4T como la responsable de esta (mentira, algunos si lo hacen). Lo que si podemos decir es que su manejo por parte del gobierno federal ha sido decepcionante en diferentes puntos de análisis. En materia económica no se le ha dado ningún beneficio fiscal a las pequeñas y medianas empresas, las que generan la mayor cantidad de empleos en México, como sí se ha hecho en otros partes del mundo (Estados Unidos, Unión Europea, Togo). Esto solo es más grave si se tiene en cuenta que proyectos como la refinería de Dos Bocas, Tabasco (estado natal del presidente, ¿coincidencia?) sigue su marcha, chupando del presupuesto como si no hubiera un mañana, como si no hubiera otras prioridades, como si millones de personas no se quedaran sin ingresos en una de las peores contracciones económicas que México y el mundo han sufrido.

Siguiendo la línea de análisis anterior, en cuestión energética, dejemos de lado que los combustibles fósiles sean la prioridad del gobierno federal menospreciando las energías alternativas. PEMEX, que hace relativamente poco paso de ser parte de la estructura gubernamental a ser una “empresa productiva del Estado” después de la reforma energética, y que AMLO tanto insistió en sus campañas presidenciales iba a salvar, ha perdido en el último semestre una cantidad impresionante de dinero. Para ponerlo en perspectiva: imagina que viajas en el tiempo al año 1325, sí, el de la fundación de México-Tenochtitlan, y por motivos paranormales ganaras 10,000 pesos diarios desde esa fecha hasta el día de hoy; sólo tendrías 4 milésimas de lo que perdió Petróleos Mexicanos de enero a agosto de este año. Una cosa obscena.

Aún no he mencionado el manejo de la inseguridad y el narcotráfico, y la reforma al sistema de justicia. Además de aumentar el catálogo de delitos con prisión preventiva oficiosa (vas al bote sí o sí en lo que se decide si eres inocente o culpable, lo cual puede tardar años), y de no mandar al ejército a los cuarteles, como se insistió hasta el cansancio que se haría, la epidemia de feminicidios en este país sigue de mal en peor, y mes tras mes nos volvemos a horrorizar por otro asesinato de otra mujer.

Quedan cuatro años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Cuatro años en los que puede enderezar el rumbo, o seguir por el camino que ha tomado: el de la ineficiencia, el de los recortes a programas sociales, el de dispendio y el del desprecio por las leyes de este país. Honestamente, no creo que vaya a cambiar su forma de gobernar. Lo que sí creo, es que las generaciones venideras no podemos darnos el lujo de tomar el asiento de atrás; debemos insistir en que el futuro nos pertenece, y por lo tanto, hay que tomar el volante.

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