lunes, 19 de abril de 2021

Recordando el 19S

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A tres años del terremoto del 2017, estudiantes rememoran lo sucedido. 

Fuente: Proceso.

Por Paulina Sánchez (LMI) y Roberto Juarez Lopez (LRI) | 19 de septiembre de 2020

El 19 de septiembre del 2017 se cumplen tres años del terremoto de magnitud 7.1, con epicentro en en Morelos, que estremeció la Ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Guerrero y el Estado de México, y que dejó un saldo de 369 muertos, de los cuales 225 fueron en la Ciudad de México. 

El sismo provocó el desplome de dos puentes localizados al interior del Campus Ciudad de México, causando la muerte de los estudiantes Édgar Michel Azano González, Alejandro Meza Guerrero, Rubén Ortiz García, Luis Manuel Pacheco Rosales y Juan Carlos Álvarez Díaz González

Nueva Prensa entrevistó a dos alumnas del Campus Ciudad de México a quienes nos platican su testimonio de ese día. Así mismo puedes consultar más testimonios en el siguiente portal virtual.

“¿Dónde te tocó estar en el temblor?”

Grecia Martínez recién acababa de empezar su carrera, estaba en primer semestre. Es foránea y se había mudado de Durango a la Ciudad de México para estudiar en el Campus Ciudad de México.

Cuando ocurrió el sismo Grecia estaba dentro del campus, recuerda con detalle que era cerca de la 1:00 PM. Una amiga le llamó para ir a comer y eso le salvó la vida: el edificio en el que ella estuvo minutos antes de encontrarse con su amiga fue uno de los más afectados y donde fallecieron los cinco estudiantes ese día. 

“Fue donde hubo fuga de gases, estuvieron encerrados más tiempo los alumnos, tristemente donde fallecieron los 5 alumnos… entonces al final para mí fue como fuerte eso porque nadie sabía y yo por cualquier cosa me hubiera quedado ahí sino fue porque una amiga me llamó y me dijo ‘oye, sabes qué’, vamos a comer”, relata sobre el edificio en el que momentos antes había estado.  

En el momento que se percataron del movimiento telúrico, ella y su amiga pudieron salir a la calle y ponerse a salvo, pero veía cosas caerse y los coches saltando por el movimiento de la tierra. Cuando se detuvo el temblor entraron de nuevo al campus y sin saber con exactitud lo que había pasado, comenzaron poco a poco a darse cuenta del nivel de destrucción que había, entonces sintieron el pánico más fuerte.

“Ya después empezamos a escuchar que: ‘no, se cayeron los puentes que conectan, ¿cómo que se cayeron?, no pues hay que ayudar’, entonces sí te dejaban ayudar, pero la gente que estaba bien, porque había mucha gente que no estaba apta para eso que estaba muy sensible”, platica sobre lo que vieron mientras intentaban regresar al lugar donde habían dejado sus cosas.

El campus era un caos, la gente no podía comunicarse con sus familiares, no había servicios. Grecia entonces trató de llamar por teléfono y avisarles a sus papás en Durango que ella estaba bien pero no podía. Más tarde encontró a su hermano y pocas horas después recibió una llamada de su tía en Durango.

“Me llamó una tía que está en Durango empecé a llorar porque llegó el sentimiento y le dije ‘por favor avísale a mis papás que estoy bien, que no se preocupen, que estoy aquí en el tec, sí es un caos, estuvo horrible, pero estoy bien’ y ya como que pude sacar eso” platica Grecia.

Hasta la fecha ella no se explica por qué le tocó vivir el sismo, se preguntaba repetitivamente por qué le tocó estar ahí.  “Era esa impotencia de ‘¿Por qué me tocó estar aquí? O sea, justo me acabo de venir para acá y pasa esto, me toca y también, o sea, estando en un lugar que se supone que es seguro”

Relata que ahora, tres años después, “ahorita cuando conoces gente del campus acá en CCM ,una de las preguntas básicas es ‘¿dónde te tocó estar en el temblor?’ y cada quién cuenta su experiencia otra vez y es fuerte porque entiendes lo que vivió y es una manera de conectar acá”.

El temblor es ahora para ella un recuerdo que no se va.

“Puede ser una experiencia que te hace más fuerte, que te hace valorar más las cosas, pero también a la vez que te hace reflexionar te deja impactada y marcada de cierta manera muy profunda”, cuenta Grecia. 

“Lo más importante es que el día no se olvide”

Por azares del destino, Fátima Salgado decidió no ir al Campus Ciudad de México el 19 de septiembre. Una situación con sus padres la llevó quedarse en casa, y esa casualidad la mantuvo a salvo. Sin importar eso, relata ese día con un nudo en la garganta.  

En el momento del sismo Fátima estaba en el cuarto de su casa, después de evacuar su departamento sin saber muy bien lo que había pasado, comenzó a recibir mensajes de sus compañeros y amigos en los que se preguntaban mutuamente dónde se estaban y si estaban bien.

Al poco rato Fátima se dio cuenta de que las cosas no iban bien. Uno de sus amigos le escribió diciendo: “no tenemos agua, tengo mucha sed y siento mucho polvo en la garganta, estamos llenos de polvo, y creo que hay gente atrapada”. Ella sintió impotencia de no estar ayudando en su escuela.

Más tarde comenzó lo peor, Fátima recuerda todavía con dolor los avisos por redes sociales con los que la institución informaba sobre lo que estaba pasando. Cerca de las diez de la noche se difundió el primer aviso de que habían encontrado a un alumno fallecido.

Para Fátima el mundo se detuvo en ese instante, para ella era increíble que en el lugar que más estaba aparte de su casa hubiera pasado algo así. Esa noche no durmió estuvo al pendiente de los alumnos que iban encontrando debajo de los escombros, a la media noche encontraron a otro alumno, a la 1 de la mañana, a las 3 de la mañana y como a las 6 de la mañana al último.

“yo ya me acuerdo que ya no leía el comunicado, que era lo mismo, ya nada más leía la parte donde decía ‘ya van tantos encontrados debajo de los escombros’, entonces fue… hasta la fecha ha sido muy duro platicarlo y recordarlo y aparte acordarme que mañana se cumplen 3 años”, explica Fátima con palabras que todavía se le atoran en la garganta. 

Pero lo más importante para ella es que el día no se olvide, y que las vidas de sus compañeros que murieron en el campus se recuerden.

“yo no quiero que se olvide que se perdieron vidas por un evento de fuerza mayor, y que esas vidas tenían sueños, y que esas vidas tenían familia, y que esas vidas eran mis compañeros y que estábamos en el mismo ambiente”, relata.

A Fátima le ha costado terapia, dolor y tristeza superar ese día y así como para muchos estudiantes, a Fátima también le cambió la vida ese día.

“A partir del sismo empezó una vida nueva para mi y estoy segura de que para todos”, menciona.

El sueño de Fátima siempre había sido estudiar en el Campus Ciudad de México, desde niña le parecía que el campus se asemejaba a un castillo. Después del terremoto no sabía si sería posible graduarse de ese lugar que siempre imaginó pero ahora ha podido regresar al sitio para concluir con esa meta que siempre se propuso.

Familias de las víctimas demandan al Tec 

Después del acontecimiento las familias de los estudiantes Juan Carlos Álvarez y Edgar Michel Azano presentaron una denuncia por un acto de omisión a las medidas preventivas en contra del Tecnológico de Monterrey, con la intención de hallar a los responsables y poder hacer justicia a las víctimas. Argumentaban que las negligencias cometidas por la institución fueron las causantes de la muerte de los 5 estudiantes. 

De igual forma, las mismas familias que interpusieron la demanda definen el trato y las respuestas que les daba el Tec de Monterrey, como frívolo y carente de sentido humano. 

Sin embargo, el caso se alargó más de lo esperado, y después de seis meses desde que se inició la investigación, la Procuraduría General de la Ciudad de México, mantuvo el caso “congelado”, sin dar avances significativos. Inclusive los abogados y padres de familia declararon que la procuraduría estaba respaldando al Tec de Monterrey.  

Al agotar todos los recursos legales para lograr justicia, los abogados de las familias plantearon la opción de llevar el caso a organismos internacionales que velan por el cumplimiento y respeto de los derechos humanos.

Para el 2019, la procuraduría no continuaba la investigación, ya que argumentaba que el responsable directo de las construcciones ya había fallecido. Asimismo, las familias optaron por no continuar con los procesos legales debido a las dificultades psicológicas y emocionales que estos podían implicar.  

Disidencia Estudiantil 

Debido a la falta de memoria y transparencia por parte de la institución, surgió el Colectivo Tec 19s, que desde el 2018 busca generar espacios dentro de la misma institución para rememorar lo sucedido, no permitir que los nombres de sus compañeros sean olvidados, y exigir a la institución que reconozca las negligencias cometidas y el mal manejo de la situación con las familias de las víctimas.

“Pedimos un manejo más humano con nuestra comunidad. Un manejo que sea congruente con el “sentido humano” tan importante para la institución”, mencionan los miembros del colectivo.

En el 2018, sacaron un portal virtual donde los estudiantes podrán compartir sus experiencias del 19s, así como extender una crítica hacia la institución por su forma de manejar lo sucedido.

Este año, el grupo lanzó un comunicado donde siguen recordando a sus compañeros fallecidos en el terremoto del 2017. Donde mencionan que “construyamos mejor desde la memoria y la humanidad. No dejemos de exigir que nuestra institución sea congruente y verdaderamente humana”. 

Asimismo, al igual que en el 2018, el Colectivo TEC 19s abrió un muro virtual, con el objetivo de “generar un espacio de escucha, protesta y empatía”. Aquí los estudiantes, de manera anónima, podrán compartir sus experiencias sobre lo vivido durante el 19s, así como extender una crítica hacia su universidad por las negligencias cometidas, que aún no son corregidas, señalan.   

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